Crónica de las LES 2019


Resucito el blog para contar que este año por fin pude acudir a las LES, celebradas en Madrid este fin de semana. Ya sabéis, las Ludo Ergo Sum, que junto las TdN y las Rolea creo que son las más grandes a nivel nacional.

Iba a dejarlo para el final, pero creo que es merecido que hable primero sobre las propias jornadas antes de soltar mi cháchara personal. Quiero felicitar enormemente a la organización, a esos pacientes camisetas naranjas y a los que no las llevaban. El trato fue exquisito de lo que yo vi. Yo, que soy fumador, entré y salí muchas veces y no vi colas. Había que pasar tanto al entrar como al salir por el puesto correspondiente para que te “disparasen” a la tarjeta y leyesen tu código de barras. En todo momento estaba controlado quién entraba y quién salía, y me pareció genial. Como son las primeras a las que voy, no sé si se hacía antes así, pero quiero reseñarlo porque me gustó mucho. Antes de continuar, quiero saludar al abuelo y la abuela (de esos que no llevaban la camiseta naranja) que con paciencia y estoicismo nos “disparaban” en al salida. Ahí estuvieron como campeones aguantando todo el día. Digno de elogio, al menos por mi parte. Un 100 sobre 10.

Respecto al sitio, fue increíble. La Nave es un lugar genial porque es enorme, con techos altísimos, y sorprendemente bien acondicionado. Hacía calor fuera (no demasiado pero los 28-20 graditos ya hubo) y dentro se estaba súper agusto, sin sudar, pese a haber dentro cientos de personas. Y encima, las mesas tenían suficiente separación entre sí para no molestar a la mesa de al lado (y viceversa) y al no haber eco, no hacía falta gritar para oírse en la mesa. La ubicación genial, cerca del metro y con sitio para aparcar, así que todo redondo.

Y ahora sí, mi crónica.

Previa

Cuando supe que podía acudir, solo me puse un objetivo: poder socializar todo lo posible y poner cara a toda la gente que pudiese que conocía ya de las RRSS. Además tenía que quedar con uno de mis mejores amigos al que veo solo 2 o 3 veces al año cuando sube a Bilbao, y esta vez era yo el que podía ir a Madrid a verle. Si además podía jugar una o dos partidas, ya redondeaba el finde. Decir que por logística el finde sería muy cortito: el viernes salía de trabajar a las 15 y me perdería la tarde del viernes, y el domingo sobre las 12 me tenía que marchar a Salamanca a recoger a mi esposa y mi hijo que allí me esperaban para regresar a Bilbao. Pero me compensó con creces el esfuerzo.

Viernes 6

El viernes estuve toda la tarde en camino. Salí un poco tarde (me lié en el trabajo) y fue directo al hotel a hacer el checkin. De camino hablé con Román “Turbiales” para ver si quedábamos a cenar y pasé por las LES justo cuando cerraban. Tuve la suerte de irnos una docena de personas a cenar, y conocer por fin en persona a Turbiales, Tiberio, Belth, Roberto Alhambra, Alfonso, Antonio Trapero y varias personas más de las que no recuerdo el nombre y espero que sepan perdonarme. Cenamos regular para bien y un poco caro, pero la tertulia fue exquisita. Un enorme placer.

Entre llegar al hotel y meterme en la cama, la 1 de la mañana.

Sábado 7

El sábado no me levanté tan pronto como quería y al final llegué sobre las 9:45 a las LES. Pude aparcar mejor de lo que pensaba, pero al ir a la cola de entrada ésta era enorme. Una foto del momento.

Pese al susto momentáneo, me dijeron que iba rápido, y así fue. Pasé primero para recoger mi acreditación (había que hacerlo antes de esperar la cola, después de llevar allí 15 minutos) pero no tardé más que un par de minutos y la cola fue rapidísima. Con el tema de la pistolita se aligera mucho. Ya dentro me reuní con Turbiales, Tiberio y Belth en el stand de HT Publishers, e intenté inscribirme en alguna partida. La app no funcionaba. Desastre. Ecatombe… Pero no. Se formó una cola enorme para inscribirse a la vieja usanza y me resigné a no jugar a nada y socializar. Había ido a ello, así que no jugar no sería un problema. Pero pronto, 20 minutos o así, la organización lo solucionó todo y la app volvía a funcionar. ¡Un 10! Casi todo estaba lleno pero pude apuntar a una partida de 7º Mar que tenía ganas de probar el nuevo sistema. Allí tuve la suerte de disfrutar de una partida genial a manos de Rubén Ezkardan que conozco de Roleros Unidos (como a Turbiales y a Tiberio) y no sabía que era él hasta… bueno, hasta finalizar la partida. El resto de jugadores fueron unos cracks y nos lo pasamos teta flipándonos con escenas peliculeras totales. Lástima que no recuerde sus nombres (yo y el alemán ese que esconde las cosas no nos llevamos bien…).

También reseñable fue que por fin conocí en persona a Pedro Gil. Fue un auténtico placer, pese a que llegaba tarde a su partida y apenas pudimos entablar unas pocas palabras. Le busqué más tarde pero no conseguí encontrarle, una lástima no haber podido disfrutar de su compañía un ratito más.

Al terminar las partidas nos fuimos unos cuántos (de nuevo no puedo nombrar a todos, lo siento) a la cafetería a pillar unos bocatas y comimos en un banco del parque. El bocata nada del otro mundo, lo suficiente para llenar el buche y coger fuerzas para la tarde. Ahí tuve el placer de conocer por fin en persona a David Arkerion, con quien llevo tratando bastantes años. Nos llevamos muy bien y fue… como si nos conociésemos en persona desde siempre. Así da gusto ir a cualquier sitio.

Por la tarde no me apunté a ninguna partida porque había quedado con Javi, mi amigo. Aproveché a observar varias partidas, echar un vistazo a las tiendas y a hablar con gente. Una vez reunido con él y puestos al día de nuestras cosas, aprovechamos que la cola del mercadillo era pequeña (las otras intentonas que hice debieron ser abortadas porque la cola no se movía) para echar un vistazo. Había aforo limitado, por eso había que esperar bastante, y es un acierto. El sitio era pequeño y al final tanta gente queriendo mirar cosas es un caos. Así que chapó por los organizadores. No encontré nada que me atrajese para mi, pero me llevé un par de cómics para mi hijo y un Villa Paletti que yo no conocía (lo mío no son los juegos de mesa y no estoy muy puesto) pero que Javi me recomendó. Un acierto, porque es divertido y a mi hijo le ha gustado mucho.

Ya al final de la tarde me marché de las LES a casa de Javi, donde dormía esa noche, e irnos a cenar por ahí. Conocí a Aru y a María, dos chicas encantadoras que con suerte espero poder ver de nuevo cuando pueda bajar a Madrid en otra ocasión.

Domingo 8

Cansado como estaba, y habiendo llegado tarde la noche anterior (no demasiado, pero todo se acumula) el domingo se nos pegaron las sábanas… Y se me hizo tarde. A las 12 tenía que salir de camino a Salamanca, algo con lo que ya contaba. Mi plan era haber ido de 10 a 12 a las LES a despedirme de la gente, pero entre una cosa y otra habría estado allí ni media hora, así que al final me quedé en casa descansando en buena compañía.

Resumen

Me ha encantado ir a las LES. Ha sido un poco cansado y no he podido disfrutar más que el sábado de forma completa, pero mereció la pena llegar el mismo viernes y poder cenar con gente genial. Y el domingo me supo mal porque no me despedí, aunque sí lo hice por whatsapp y telegram. Al menos pude estar más tiempo con Javi, que también lo necesitaba.

Sin ninguna duda el año que viene intentaré ir de nuevo, e intentaré organizarme mejor para aprovechar más tiempo allí. Recomiendo a todos que vayáis, de verdad que merece la pena.

 

 

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